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Convergencia digital y redes LTE

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Jesús Romo

Los servicios over-the-top (OTT) permiten que los usuarios tengan alternativas en voz, mensajería y contenidos que pueden sustituir o complementar la oferta de proveedores de telecomunicaciones. Eso sí, para poder utilizar estas aplicaciones e interactuar con otros usuarios se requieren redes y dispositivos que habiliten el acceso a Internet. Las empresas de telecomunicaciones y de tecnologías de la información son instrumentales en la convergencia digital.

El alcance del término “convergencia” en las telecomunicaciones se ha ido expandiendo precisamente con el surgimiento de un entorno tecnológico más amplio que incluye elementos recientemente nuevos, como dispositivos “inteligentes” y servicios OTT. Es importante que el concepto en México no se reduzca a la agenda de una sola empresa (Telmex y su restricción en televisión de paga, por ejemplo) o quede como una manera de referirse a ofertas de triple play.

Los avances en informática, servicios digitales, redes de comunicaciones y dispositivos hacen más complejo el concepto de la convergencia digital, así como sus límites y efectos. Una manera de analizar esta idea en el concepto actual es observar distintas “capas” en las que ocurre mediante servicios, redes e incluso dispositivos.

En su artículo Defining Infocommunications and Related Terms , el profesor Gyula Sallai sugería este tipo de acercamiento. De acuerdo con el autor, la “convergencia digital” es un elemento esencial del concepto de la “sociedad de la información”, pero se manifiesta a través de cambios en varios componentes en el sector de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Por ejemplo, la convergencia en servicios se manifiesta cuando servicios que estaban asociados a redes específicas (telefonía, voz) podían ser distribuidos sobre una misma red de acceso. Las telefónicas o cableros que estaban asociadas a un servicio en particular fueron capaces de distribuir más servicios conforme fueron evolucionando las redes de telecomunicaciones y el acceso a Internet apareció como un servicio clave.

Internet a su vez fue ganando terreno como plataforma común para opciones OTT en comunicaciones y contenido. La aparición de la banda ancha móvil, WiFi y redes fijas más avanzadas hicieron posible según Sallai una “convergencia” a nivel de redes al orientarse cada vez más a brindar acceso a Internet, desplazando la telefonía o el video a un plano secundario. Internet es, en este sentido, una plataforma común de la “sociedad de la información”.

En México, un desarrollo importante en 2018 relacionado a la convergencia digital (y más específicamente en la convergencia a nivel de redes) está en el desarrollo de acceso fijo-inalámbrico a Internet sobre redes 4G LTE. Ya no es solamente LTE una tecnología relacionada a la movilidad, sino que comercialmente se han desplegado servicios en donde estas redes inalámbricas aportan la “última milla” para llegar a los consumidores.

En México la banda ancha móvil tenía al cierre del segundo trimestre de 2018 una penetración alta de casi 70 accesos por cada 100 habitantes según el Banco de Información de Telecomunicaciones del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), pero la penetración de Internet en hogares es baja, prácticamente de 50 suscripciones por cada 100 hogares.

En este contexto, el acceso fijo-inalámbrico 4G es una alternativa interesante desde la perspectiva al proponer una llegada a más parte de la población a partir de redes que tienen incentivos para establecer amplia cobertura. Además, las ofertas de acceso fijo-inalámbrico permiten que las empresas móviles se conviertan en competidores en el segmento de banda ancha fija.

El acceso fijo-inalámbrico no es nuevo en el país ni en Latinoamérica. Como antecedente, en México proveedores como Axtel ya ofrecían acceso inalámbrico para telefonía e Internet. En Brasil, Chile y Colombia se ofrecían opciones fijo-inalámbricas 3G y 4G desde el inicio de la década. En el caso mexicano puede argumentarse que estas nuevas ofertas pueden contribuir a reducir la brecha del acceso a Internet o generar más competencia, pero quizás entre lo más llamativo es la validación de un servicio que puede erosionar las barreras entre competidores fijos y competidores privados.

Además, ayuda a validar para los próximos años la adopción de banca ancha fija-inalámbrica, uno de los casos de uso que se prevén impulsen la adopción de redes 5G, sobre todo para sustituir ofertas de proveedores con tecnologías cableadas.

De esta manera, el uso de LTE para Internet fijo-inalámbrico permite que Telefónica y AT&T entren en México al negocio fijo residencial, un segmento que estaba reservado hasta ahora (y que sigue así en varias ciudades) a concesionarios de redes cableadas. Telefónica ya ofrecía anteriormente telefonía fija-inalámbrica, pero estos nuevos planes están claramente orientados al acceso a Internet.

Estas empresas competían con América Móvil en movilidad, concretamente con Telcel, pero ahora amplían esta área de impacto tornándose en alternativas a paquetes de Internet de Telmex. Esto también implica que AT&T y Telefónica se convierten en competidores de otras empresas de fibra óptica o cable, aunque algunas de estas empresas siguen teniendo el elemento de video como un valor para usuarios no “cord cutters”.

América Móvil a través de Telcel respondió con paquetes similares y queda por ver qué tanto afectará a Telmex como proveedor de Internet fijo.

Los operadores de red móvil no son los únicos en utilizar LTE como red para acceso a Internet fijo. Televisa a través de Blue Telecomm (Sky) incorporó esta clase de servicios utilizando la red de AT&T inicialmente. Dish, competidor de Sky, anunció recientemente el lanzamiento de su propia opción de Internet utilizado a Altán (desarrollador y operador de la Red Compartida).

Además, otros proveedores como GurúComm han anunciado el lanzamiento de paquetes de Internet utilizando precisamente la capacidad de Altán que utiliza la banda de 700 MHz, franja de espectro que en teoría presenta condiciones superiores en términos de propagación y penetración en interiores.

De esta manera, las empresas han tendido a “converger” sobre LTE como una solución de última milla de servicios que a su vez se centran cada vez más en el acceso a Internet, independientemente del tipo de red a utilizar.

Desde la perspectiva de políticas públicas, resulta interesante cómo en México se impulsó la desagregación de la red de Telmex (desagregación del bucle local) para promover más competencia en banda ancha fija y ha sido la “última milla inalámbrica” una de las alternativas que prometen más competencia en el mercado. Esto no implica que la desagregación del bucle local deba ser rechazada, ya que esa política no implica que los competidores “revendan” líneas Telmex, sino que tengan accesos a componentes de la red que complementen despliegues ya presentes.

El efecto obvio del uso de LTE como una nueva tecnología para servicios fijos-inalámbricos en México es la diversificación de proveedores, sobre todo en las áreas metropolitanas. Sin embargo, para los próximos meses se debe esperar que los proveedores fijos reaccionen con esquemas que los busquen integrar al mercado móvil (¿nuevos MVNO?) y maneras de complementar las ofertas de Internet LTE fijo-inalámbrico con opciones de contenido digital para hacerlas todavía más competitivas tomando en cuenta que en México existe también una adopción positiva del video digital.

Proveedores fijos más involucrados en movilidad y en general una mayor diversidad de servicios de video enfocados a Internet como su plataforma común pueden mejorar el panorama de los consumidores en México de cara a 2019.
C$T-EVP

Acerca de Jesús Romo de la Cruz

Jesús Romo es analista y consultor especializado en política pública de telecomunicaciones y TIC. Desarrolló desde 2014 la marca y el portal Telconomia en donde publica regularmente análisis sobre la interacción entre la tecnología, la regulación y política pública de telecomunicaciones. Ha asesorado como consultor y analista a organizaciones y operadores en México y Estados Unidos.

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