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Redes LTE-Advanced Pro en México: usuarios y smartphones

Imagen de archivo

Por Jesús Romo y Eloy Medellín

Jesús Romo
A partir de marzo comenzaron operaciones dos de las cuatro redes “4.5G” que se estima estarán disponibles en México antes del fin de 2018. Estos activos permitirán que los concesionarios de redes inalámbricas diferencien sus servicios en el mercado, pero también implica que algunos consumidores deberán realizar cambios para captar los beneficios de esta clase de redes.

Para los operadores esto se puede traducir en nuevas ventas de equipo por la vía de usuarios que demanden smartphones más modernos que permitan alcanzar velocidades más altas, entre otras funcionalidades.

En turno, los usuarios que esperen más de estas nuevas redes deberán considerar cuáles son las limitaciones de su equipo actual, pues no todos los equipos “4G” tienen las mismas capacidades y funcionalidades.

Esto crea incentivos para que en la publicidad de los operadores se limite la información sobre equipos que técnicamente puedan seguir operando, aunque vean solo una mejora ligera en el servicio y se destaquen solo como “compatibles” los modelos más recientes.

La pregunta es si habrá cooperación a lo largo de estos incentivos entre las compañías o si alguna optará por una estrategia de mayor transparencia hacia los usuarios acerca de qué esperar en el servicio en función de las terminales móviles y sus especificaciones técnicas.

Eloy Medellín
Un beneficio palpable de la mejora en las redes Long Term Evolution (LTE), comercializadas como 4G, es el de mayores velocidades en el servicio de banda ancha móvil. La versión de redes que desplegaron en marzo Telcel y Altán permiten velocidades teóricas de más de 1 Gbps, pero tomando como antecedente la experiencia en Estados Unidos, los usuarios pueden esperar observar en su uso cotidiano niveles de menos de 500 Mbps.

Esto no implica que se esté generando publicidad engañosa. Compartir los recursos (finitos) de una red móvil entre millones de usuarios es complejo. Dicho esto, las velocidades que observarán los usuarios de estas nuevas redes resultarán de una combinación de cobertura y densidad de la red, su grado de ocupación, optimización y el tipo de equipo utilizado por el usuario (smartphones, tabletas).

En el caso de Telcel y Altán, términos como 4.5G o “Gigared” son más bien denominaciones comerciales. En este artículo serán referidas como LTE-Advanced Pro, en congruencia con el 3GPP (https://goo.gl/V9r6ot).

Esto implica que las nuevas redes de Telcel y Altán comparten características, aunque operan en distintas bandas de espectro radioeléctrico. Esto es importante para ejercer el derecho a la portabilidad, ya que un dispositivo LTE que es compatible con las bandas que utilizan Telcel (4 y 7 por ahora) y Altán (28) debeN poder seguir utilizando las redes LTE-Advanced Pro aunque el usuario no haya comprado la terminal con el operador (Telcel en este caso, pues Altán provee capacidad, no terminales).

Algunos usuarios solo requerirán una nueva tarjeta SIM, pero otros deberán cambiar de equipo que soporten tecnologías clave como carrier aggregation. Así como hay diferentes “versiones” de LTE, también hay categorías distintas de equipos LTE. Esta es una noción que da más información a los usuarios.

Como muestra la siguiente ilustración de Qualcomm, LTE no es una norma estática y progresivamente se han integrado nuevas tecnologías y funcionalidades. La versión o Release 8 (Rel-8) del 3GPP representa la primera “edición” de los despliegues LTE y las redes LTE-Advanced Pro en México se enmarcan en las especificaciones del Rel-13.

Como se puede ver, además de la mejora de velocidades progresivamente se integran otras funcionalidades como voz sobre LTE (VoLTE), o soporte a conectividad para el Internet de las Cosas (IoT) con normas como LTE-M.

Imagen de Qualcomm

Averiguar qué equipos están listos para operar en redes LTE-Advanced Pro puede requerir mucho tiempo a los usuarios, pero portales como GSM Arena concentran información sobre modelos y especificaciones que pueden facilitar la obtención de información.

Una variable a tener en cuenta al ver publicidad de operadores es la de categoría del equipo LTE (abreviada generalmente como CAT). Páginas como GSM Arena la incluyen y generalmente indican si el equipo es compatible con redes LTE-Advanced (LTE-A) y carrier aggregation (abreviada como CA), que es una tecnología clave en redes LTE-A y superiores.

Como regla de pulgar, se puede considerar que las terminales a partir de la categoría o Cat 16 (ejemplo: Samsung Galaxy S8) tienen la capacidad de soportar “LTE Gigabit”, es decir, velocidades teóricas de 1 Gbps que permiten las redes presentadas por Telcel o Altán, pero a partir de la Cat 6 ya hay compatibilidad con tecnologías LTE-A generalmente (a consultar según el modelo).

En otras palabras, las redes LTE-Advanced Pro no solamente benefician a usuarios con terminales compatibles con “LTE Gigabit”. Por ejemplo, entre los equipos que en lista Telcel como “compatibles” con su red LTE-Advanced Pro están los iPhone 8 y X, que son Cat 12 y no soportan “LTE Gigabit”.

En el papel, los usuarios con terminales de categorías avanzadas (por ejemplo, un iPhone 7 que es Cat 9) y que soporten tecnologías de redes LTE-A o LTE-Advanced Pro deben ver mejoras en su servicio sin cambiar de equipo, aunque se debe consultar con los operadores, puesto que se puede requerir una actualización de la tarjeta SIM.

Imagen Qualcomm

Para obtener información adicional se pueden consultar datos de fabricantes de chips y módems de los smartphones como Qualcomm (https://goo.gl/kkZwdp) o Intel (https://goo.gl/5KQbmu). En sus portales se describen elementos como la categoría de equipos que equipan, velocidades permitidas y si tienen compatibilidad con redes LTE-A y LTE-Advanced Pro.

La mejora de las redes abre la oportunidad para que los usuarios actualicen sus dispositivos móviles, pero no debe condicionarse el acceso a mejores servicios a la sustitución de terminales útiles. Los usuarios cuentan con recursos de información para detectar si su proveedor de telecomunicaciones pudiera estar omitiendo información en la publicidad de “equipos 4.5G”, o al menos conocer mejor qué le permite su equipo móvil actual.

Limitar la información puede ser contraproducente para los operadores. Si los usuarios detectan que entre varios operadores que usen tecnología de red móvil en común hay alguno que anuncie menos aparatos compatibles (y no por diferencias en las bandas de espectro soportadas), el consumidor podría concluir que lo que requiere no es un cambio de equipo, sino de empresa de telecomunicaciones.
C$T-EVP

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