Emotividad e impunidad detonan fake news

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Enrique Villarreal
Es socio fundador y editor general de www.consumotic.mx . Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, tiene una trayectoria de más de dos décadas en los medios de comunicación. Inició su labor periodística en la Agencia de Noticias "Finsat", de El Financiero. Fue Editor web y Co-editor del impreso de Negocios de Milenio Diario. Coordinador de Negocios en la Agencia de Noticias del Estado Mexicano (Notimex). Reportero asignado a fuentes de finanzas, economía y negocios en distintos medios como canal 52 de MVS; Notimex y Televisión Educativa, además de colaborar en El Horizonte y Grupo EnConcreto.

Se comparten seis veces más las fake news que la información real.

Las noticias falsas y la desinformación tienen antecedentes bastante añejos; sin embargo, en la era digital su éxito está relacionado con el uso intensivo del smartphone y las redes sociales, lo cual ha sido utilizado por estrategas que han logrado captar en su provecho la adicción de los usuarios, apelando a emociones como el odio, el temor y la discriminación, lo cual se complementa con el uso de cuentas falsas, y la impunidad total, porque frente a este tipo de delitos “no pasa absolutamente nada”.

“El tema de la emotividad es clave porque igual que la publicidad, el marketing del miedo funciona mucho más rápido, es el estímulo (el odio) para tomar una acción… además que los gurús de la desinformación afirman que la gente no quiere estar informada, la gente se quiere sentir informada, lo que está vinculado con la post-verdad y la emocionalidad… no importa si es verdad, lo que importa es que odio eso”, explicó Julián Macías.

Durante su participación en el foro “El Reto democrático de las redes socio-digitales”, organizado por la UANM, el experto en redes sociales destacó cómo los expertos han reconocido que las denominadas “fake news” se comparten seis veces más que la información real, debido a que las estrategias de desinformación van acompañadas de emociones negativas como el odio hacia una persona o un colectivo, además de un algoritmo que maneja la atención de los usuarios.

El éxito de las redes sociales, es también su problema, pues en estas plataformas no son pocos los ejemplos en los que el diálogo abandona el terreno de lo civilizado para convertirse en verdaderas batallas. Sirven lo mismo para lanzar una campaña comercial o de marketing, que hacer proselitismo político, vituperar, lanzar arengas, y con extremos como respaldar golpes de Estado.

Operación 2.0 es un libro que narra parte de la historia del siglo XX en América Latina, donde muchos países fueron sometidos a los intereses económicos y geopolíticos de una nación, que verticalmente advierte “estas conmigo o te armo un golpe de Estado”, prácticas que se prolongaron durante el Siglo XXI con la capacidad amplificada generada por el uso del smartphone y las redes sociales, con lo que el nivel de agresividad y efectividad fue superlativo en contra de las democracias de la región.

El ejemplo más reciente se registró hace un año durante el golpe de Estado en Bolivia, cuando se pudieron captar imágenes del tráfico en Twitter, donde se pueden observar campañas de los opositores al régimen de Evo Morales y en las cuales viralizaron mensajes como “Evo es un fraude, Evo es un asesino” durante las elecciones presidenciales en esa nación.

“En Bolivia apenas el 2.5 por ciento de la población tenía una cuenta de Twitter, pero en noviembre de 2019, durante el golpe de Estado se crearon 250 mil cuentas para viralizar algo así como un millón de tuits, en las que participaron más 100 mil cuentas falsas o creadas para esos fines”.

Otras de las acciones burdas observadas en Twitter fue cómo los candidatos opositores al gobierno evista, Pumari que originalmente tenía solo 26 seguidores, pudo superar en la campaña más de 100 mil, mientras que su compañero de fórmula Camacho, pasó de mil 600 a 170 mil.

Un fenómeno similar se observó en algunas cuentas mexicanas que apoyaron a los golpitas con campañas de desinformación como “Tumbaburros”, que también crecieron en 100 mil seguidores en muy corto tiempo, así como cuentas muy activas como la de Javier Lozano y de “Mariana” del PAN, en México que defendieron a Jeanine Añez.

Julián Macías indicó que en las redes sociales no son pocos los ejemplos de los “Bulos Virales”, como el realizado contra un diputado de Venezuela con información falsa o la foto montada en la cual Evo Morales aparece flanqueado por el Chapo Guzmán y Pablo Escobar, buscando involucrarlo con el narcotráfico, ambos casos sin ser reportados por twitter ni tampoco ser verificados por “Bolivia Verifica”, organización financiada por Estados Unidos.

El caso de Facebook no es menor pues en septiembre de 2020 la plataforma informó que detectó una amplia red de desinformación en favor del gobierno golpista de Bolivia y ligada a la firma CLS Strategies que generó cientos de cuentas falsas y gastó 3.6 millones de dólares en publicidad para atacar a los gobiernos de México, Bolivia y Venezuela.

CLS Strategies ofrece sus servicios en África y Asia y concretamente en América Latina, donde ha estado vinculada a estrategias de desinformación para favorecer golpes de Estado con intervenciones de Estados Unidos; ejemplos de ello es el relacionado con el golpe en Honduras en 2009 y en 2012 en las elecciones de Enrique Peña Nieto en México.

Julián Macías precisó que las campañas digitales “no se manejan solas” hay grupos de interés y estrategias con triple capa: una capa digital, una capa de medios (en México la mayor parte está relacionado con Alas Network y en Bolivia es peor) y una tercera capa que son entes de la sociedad civil, como políticos, fundaciones, asociaciones como Mexicanos Contra la Corrupción y la Coparmex.

Combatir las fake news y la desinformación, es responsabilidad de todos, de exigir acciones “hablando siempre en términos de más derecho, no menos derecho”, es decir, sin atacar la libertad de expresión es imprescindible defender y hacer valer el derecho que la sociedad tiene a tener información veraz.
C$T-EVP

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